LIBRO: “El país de las últimas cosas”, de Paul Auster
En una ciudad que se muere, la esperanza es una actitud poco recomendable. Ante tanta degeneración social, la violencia y la desconfianza son las armas imprescindibles para sobrevivir cuando no está permitido simplemente vivir. Sin embargo, aun en este sórdido panorama, cabe lugar para el amor, para la sollidaridad y, sí, para ciertas dosis de esperanza.